Reiki a las tarjetas y regalos de Navidad

Cuando compartimos energía, lo que enviamos vuelve a nosotros multiplicado. Este año, cuando envíes tarjetas de navidad o hagas regalos, cárgalos con energía Reiki para que no sólo estés enviando energía positiva a tus seres queridos sino también estés creando un efecto boomerang y te lleguen de vuelta esas bendiciones que has enviado. (La buena energía crea más energía buena).



Puedes hacerlo sosteniendo las tarjetas y los regalos en tus manos y darles reiki durante unos minutos. Cierra los ojos, relájate, y envía energía positiva y buenos deseos a los regalos y/o postales que tengas entre tus manos. Es una manera muy bonita de llenar el año nuevo con abundancia extra y suerte tanto para ti como para los demás

¿Qué debería sentir durante una sesión de Reiki?



Lo mejor es estar en un lugar relajante, tanto si das como recibes Reiki.  La energía viene a ti, sin esfuerzo, sin pensar en nada en particular.  Lo mejor es que cuando te venga un pensamiento lo dejes pasar como si fuera una nube pero si te viene algún pensamiento a la cabeza  déjalo, simplemente obsérvalo sin esforzarte en que se vaya porque sino se te va a quedar “enganchado en la mente”.



La sanación de Reiki debería tener dos pasos:

1.     La intención: esto incluye la conexión con la energía Reiki y pedir la sanación del paciente (autosanación, alivio de dolores, liberación de estrés…), que la energía vaya allá donde el paciente más lo necesite.

2.     Prestar atención a las sensaciones que experimentas cuando fluye la energía; eso es la “Atención”.  Puedes experimentar cambios de temperatura, cosquilleos, calor, colores, mensajes intuitivos u otras sensaciones (cada uno siente diferente).

En resumen, cuando des una sesión de reiki, debes enfocar tus pensamientos en  la Intención y la Atención.  Pero, si de repente te ves haciendo una lista de lo que tienes que hacer, o planeando el menú de la cena, o pensando en lo que vas a hacer el fin de semana, eso no arruinará la sanación de Reiki, aunque es mejor que cuando seas consciente de ello, dirijas tus pensamientos a la sesión, al aquí y ahora.

Bebida para purificar el organismo

Bebida para purificar el organismo

Si has sido iniciad@ en algún nivel de Reiki estarás pasando el "famoso" período de purificación de los 21 días. Tu maestr@ te habrá comentado que en ese período tu organismo está purificándose, con lo cual está drenando toxinas hacia el torrente sanguíneo para poder expulsarlas a través del sudor, heces y orina.

Para ayudar a tu organismo a liberar dichas toxinas te recomiendo la siguiente bebida ayudar a desintoxicar el organismo.

Ingredientes:

- 1 pepino

- Zumo de dos limones

- Hojas de hierbabuena o menta

- Jengibre rallado

- 1 litro de agua

Licúa el pepino y mezcla el jugo que obtengas con el zomo de los dos limones en un litro de agua. Echa unas hojas de hierbabuena y unos trozos de jengibre. Deja la mezcla reposar hasta que el agua adquiera el sabor de la hierbabuena y el jengibre.

Es importante que no añadas ningún tipo de endulzante con el fin de que se mantengan las propiedades purificantes de esta bebida.

Por supuesto que aquellas personas que no estén iniciadas en Reiki (y ni siquiera sepan qué es) pueden tomar esta magnífica bebida para ayudar a liberar el organismo de las toxinas.





¿En qué consiste el Tercer Nivel de Reiki?


Con el tercer nivel de Reiki, conocido como el Maestría interior, ya casi eres Maestro de Reiki. El nivel III es el mayor "salto" entre niveles que existe, ya que aumenta el nivel vibratorio del practicante de forma notable, es decir, el canal energético se abre al 100% y, por consiguiente, aumenta considerablemente la capacidad de canalizar la energía.

Existe bastante controversia entre las escuelas Tradicional y la Modernaen cuanto a quién tiene los méritos suficientes para realizar el Tercer Grado.

Durante algún tiempo, en la época de la Sra. Takata y después de su fallecimiento, se creía que sólo un gran Maestro podía iniciar en el tercer nivel de Reiki. Sus discípulos, aun habiendo recibido el tercer nivel, sólo impartían los grados primero y segundo. De hecho, la propia Hawayo Takata, sólo inició a veintidós personas en el tercer nivel de Reiki. En cuanto a la Maestría, ésta era ofrecida por un maestro cualificado al alumno; el alumno nunca la solicitaba.

Actualmente, esa exclusividad ha desaparecido y se ha puesto el Reiki al alcance de todo aquel que solicite realizar el Tercer nivel aunque sí es necesario que el alumno haya practicado consigo mismo y con pacientes lo suficiente y entienda la verdadera esencia del Reiki.

La esencia del Reiki, como cualquier otra técnica espiritual, es la de liberarnos de toda perturbación (ego, odio, ira, apegos, miedos,…) y alcanzar la paz interior; y, una vez lo hayamos logrado, ayudar a los demás a que también la alcancen.

Empezaremos a sanar a nivel "espiritual" o lo más profundo de nuestro ser. Nos ayudará a entender el verdadero significado del Reiki, cómo trabaja con nuestro "yo interior" y cómo nos ayuda a entrar en contacto con ese "yo interior" para llevar a cabo una sanación profunda tanto en uno mismo como en los demás.

Tendremos acceso a los niveles espirituales y kármicos de la sanación a través del uso del 4º símbolo. La meta del cuso es preparar a los participantes para trabajar con mayor grado de claridad en la canalización de la energía del Amor Incondicional.




Tras realizar el Tercer Nivel, siempre y cuando practiquemos, practiquemos y practiquemos…. podremos conectar con los bloqueos energéticos que pueden afectar al bienestar de la persona y extirparlos. Estas energías pueden estar interfiriendo en el proceso de sanación o incluso ser la verdadera causa del desequilibrio de la persona; ningún proceso de sanación podrá llegar a su término sin liberar estas energías.

Aprenderemos, por tanto, a trabajar en todos los aspectos del Ser, para atender de forma holística a las personas en nuestras sesiones, lo que nos capacita para realizarlas a nivel profesional.

En resumen, el objetivo de Reiki III es la purificación de uno mismo, gracias al símbolo Maestro y el aumento del nivel espiritual (nivel de vibraciones). Es muy importante que nuestra energía se vuelva más sutil, que aumenten nuestras vibraciones. Para que aumente la frecuencia de vibraciones y nuestra energía sea más pura y sutil (como la energía amor), no es suficiente con hacer ejercicios sino que debemos trabajar para liberar nuestra mente de toda perturbación (apegos, ego elevado, odio, envidia, ira, etc.), purificar nuestros pensamientos, palabras y actos; el símbolo maestro nos será de gran ayuda para lograr esta meta. ¡Estarás en pleno camino hacia la iluminación!

De la Medicación a la Meditación - Osho



El sanador no es realmente un sanador porque él no es el que actúa. La sanación sucede a través suyo; él solamente tiene que desaparecer. En realidad, ser un sanador significa no ser. Cuanto menos eres, mejor es la sanación. Cuanto más eres, más bloqueado está el vehículo. Dios, o la totalidad, o como prefieras llamarlo es el sanador: el sanador es el todo...

Una persona enferma es aquella que ha desarrollado bloqueos entre ella misma y el todo, y por eso hay algo que está desconecta­do. La función del sanador es volverla a conectar. Pero cuando digo que la función del sanador es volverla a conectar no me refiero a que es el sanador quien tiene que hacer algo. El sanador es sólo un vehículo. Quien hace es Dios, el todo.

La medicina no es una profesión ordinaria. No es solamente una tecnología, porque trata con el ser humano. No estás reparando mecanismos, no es sólo una cuestión de «saber cómo», es cuestión de un profundo amor...

Estás jugando con seres humanos y con sus vidas, y eso es un fenómeno complejo.


Algunas veces se pueden cometer errores y esos errores pueden ser fatales. Así que practícala sumido en pro­funda oración. Acércate con humanidad, con humildad, con sim­plicidad.

Las personas que abordan la medicina como si fuera una inge­niería no son adecuadas para ser doctores o médicos; son personas inadecuadas para la medicina. Quienes no sean ambivalentes son inadecuados.

Se comportan con un ser humano como un mecánico ante un automóvil. No sienten la presencia espiritual del paciente; no tratan a la persona, tratan los síntomas.

Por supuesto, pueden ser muy precisas; un técnico es siempre preciso.

Pero cuando estás trabajando con seres humanos no puedes ser tan preciso, es natural tener dudas. Uno se lo piensa dos, tres veces antes de hacer algo, porque una vida está en juego: una vida que es preciosa, una vida que no podemos producir, una vida que cuando se va se va para siempre. Y es que el individuo es irremplazable, es único, es alguien que nunca antes existió, alguien que nunca vol­verá a existir. Estás jugando con fuego; es natural dudar. ¡Acércate a él! Acércate con humildad. Siente una profunda reverencia por el paciente. Y mientras lo estás tratando, conviértete en un vehículo de la energía divina.

No seas un doctor, sé sencillamente un vehí­culo para la energía divina sanadora, tan sólo un instrumento. Siente una profunda reverencia por el paciente, no lo trates como un objeto. Deja que la energía divina fluya a través de ti y alcance al paciente. El paciente está enfermo; no puede conectar con lo divino. Se ha separado. Ha olvidado el lenguaje de cómo sanarse a sí mismo. Está desesperado. No puedes culparle; se encuentra des­valido.

Alguien que esté sano puede ser de una gran ayuda si se trans­forma en un vehículo. Y si esa persona sana es además un hombre de conocimiento será un instrumento todavía más importante, por­que la energía divina sólo puede darte señales muy sutiles, señales que tienes descodificar. Si sabes medicina podrás descodificarlas muy fácilmente. Entonces no estarás haciendo nada al paciente, es la divinidad la que hace. Tú te haces accesible a Dios y pones a su disposición todos tus conocimientos. Es la energía divina conjunta­mente con tus conocimientos lo que ayuda. Y nunca es perjudicial. El que puede ser perjudicial eres tú. Así que suelta el yo, deja que esté Dios. Adéntrate en la medicina, adéntrate en la meditación.

Todo el mundo puede llegar a ser un sanador. La sanación es como la respiración: es natural.

Alguien está enfermo: signifi­ca que ha perdido su capacidad de sanarse a sí mismo. Ha perdido el contacto con su propia fuente de salud. La función del sanador es ayudarle a reunirse de nuevo con ella. Esa fuente es la misma en la que se sumerge el sanador, pero la persona enferma ha olvidado su lenguaje. El sanador está conectado con el todo, por eso puede con­vertirse en un vehículo. El sanador toca el cuerpo de una persona enferma y se convierte en un enlace entre el paciente y la fuente. El paciente está desconectado de la fuente y de este modo se conecta indirectamente.

Cuando la energía empieza a fluir, el paciente se sana.

Y si el sanador es en verdad una persona de conocimiento... porque puedes ser un sanador y no entenderlo. "Hay muchos sana­dores que sanan pero que no saben cómo sucede: desconocen el proceso. Si tú, además, entiendes el proceso, puedes ayudar al paciente a sanarse y además puedes ayudarle a que perciba la fuen­te de donde procede la sanación. De esta forma, el paciente no sola­mente es sanado sino que le previenes de futuras enfermedades.

Entonces la sanación es perfecta. No es solamente curativa, es tam­bién preventiva.

Entonces la sanación se convierte casi en una experiencia de oración, en una experiencia de Dios, del amor, del todo.

Osho- De la Medicación a la Meditación Págs.48,49